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jueves, 26 de agosto de 2010

A pesar de los intentos hechos ante el Vaticano, Miguel Hidalgo sigue condenado por la iglesia.

El desproposito de la historia:

En Tlaltenango, se tiene la costumbre de celebrar una misa (a medio dia del 15 de septiembre) para celebrar la independencia de Mexico (me imagino que a memoria de los heroes de la independencia) y desde la  presidencia, se adorna y se lleva a dicha misa, una litografia de Miguel Hidalgo, el problema es que nadie se da cuenta (sacerdote y autoridades civiles) que pasan por alto el decreto de excomunión dictado contra el sacerdote Hidalgo (que por cierto, si fue excomulgado, y especialmente, degradado, entonces no podemos llamarlo "cura" ni "sacerdote" ni "padre", solo si lo llamamos "padre de la patria" por cierto tambien preguntarnos si lo llamariamos asi por que inicio la liberación del pais o porque contribuyo con 5 hijos (reconocidos, no contando los no reconocidos) para hacer grande a Mexico.

En estos casos, habra que anular la excomunion y despues, permitir que la iglesia celebre junto con nosotros estos 200 años, pues asi, con el decreto aun vigente, a la iglesia todavia no le gusta que Hidalgo ande de revoltoso... y de Juarez, mejor no hablamos.


En julio del año 2002, a escasos días de la visita del papa Juan Pablo II a México, el partido nacional Convergencia por la Democracia solicitó al nuncio Giuseppe Bertello interceder para anular la excomunión que se aplicó al cura Miguel Hidalgo en 1811, luego de ser detenido por encabezar la lucha por la Independencia de México.

"Se le condenó... por abolir la esclavitud, por querer un pueblo libre, por luchar por una patria que ahora, gracias a él, es esta nación de mexicanos, esta nación de millones de católicos", señaló una carta del partido político, entregada en la Nunciatura y presentada en un acto en el Angel de la Independencia. "Todos agradeceríamos ese gesto, que ratificaría el afecto de Juan Pablo II por los mexicanos. Parece inconcebible que el Papa ame tanto a un pueblo, cuya patria alumbró un excomulgado", decía el documento.

Sin embargo 195 años después, del ‘Padre de la patria’ sigue excomulgado. El proceso degradatorio del cura rebelde se llevó a cabo el 29 de julio de 1811 en una de las salas del Hospital Real de Chihuahua, y consistió en rasparle la piel de la cabeza, que había sido consagrada, como cristiano y sacerdote, con el santo crisma. También le arrancaron la yema de los pulgares e índices de las manos que habían sido consagradas el día de la ordenación. Después lo entregaron al gobierno español para que lo fusilara, sin ninguna de las prerrogativas y beneficios eclesiásticos, en que antes se amparaba cualquier reo. 

¡Maldito sea! Mediante un decreto de excomunión presentado por el obispo Manuel Abad y Queipo, Hidalgo fue sometido a la máxima vejación que un ministro de iglesia puede recibir en vida. El decreto en mención dice entre algunos de sus párrafos:

"Sea condenado Miguel Hidalgo y Costilla, en dondequiera que esté, en la casa o en el campo, en el camino o en las veredas, en los bosques o en el agua, y aún en la iglesia. Que sea maldito en la vida o en la muerte, en el comer o en el beber; en el ayuno o en la sed, en el dormir, en la vigilia y andando, estando de pie o sentado; estando acostado o andando, mingiendo o cantando, y en toda sangría. Que sea maldito en su pelo, que sea maldito en su cerebro, que sea maldito en la corona de su cabeza y en sus sienes; en su frente y en sus oídos, en sus cejas y en sus mejillas, en sus quijadas y en sus narices, en sus dientes anteriores y en sus molares, en sus labios y en su garganta, en sus hombros y en sus muñecas, en sus brazos, en sus manos y en sus dedos".

"Que sea condenado en su boca, en su pecho y en su corazón y en todas las vísceras de su cuerpo. Que sea condenado en sus venas y en sus muslos, en sus caderas, en sus rodillas, en sus piernas, pies y en las uñas de sus pies. Que sea maldito en todas las junturas y articulaciones de su cuerpo, desde arriba de su cabeza hasta la planta de su pie; que no haya nada bueno en él. Que el hijo del Dios viviente, con toda la gloria de su majestad, lo maldiga. Y que el cielo, con todos los poderes que en él se mueven, se levanten contra él. Que lo maldigan y condenen. ¡Amén! Así sea. ¡Amén!"

Datos poco conocidos

El prócer es conocido como Miguel Hidalgo y Costilla, Cura Hidalgo o Padre de la Patria por considerarlo el iniciador de la Independencia de México.

Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mondarte Villaseñor era el nombre completo del ‘padre de la patria’.

Durante su juventud era conocido entre sus amistades como "el zorro" por su perspicacia.

Amante de las artes (y de las mujeres), organizó una banda de música y representó algunas obras de teatro.

Tuvo cinco hijos a los que reconoció: Agustina, Mariano Lino, María, Micaela y Joaquín.

En la ceremonia de degradación eclesiástica la Inquisición le cortó las  yemas de los dedos y le arranco la piel de la superficie de las manos con ácido.

El día de su fusilamiento pidió que no le vendaran los ojos ni le dispararan or la espalda como se hacía a los traidores.

Pidió que le dispararan a su mano derecha, que puso a la altura del corazón.

Un comandante tarahumara de apellido Salcedo, le cortó la cabeza de un solo tajo con un machete, para recibir a cambio veinte pesos.

Sus restos fueron llevados a la capital con grandes honores tras la instalación de la Primera República en 1824.

Sus restos descansan en la célebre Columna de la Independencia en la ciudad de México.



La Excomunión de Miguel Hidalgo y Costilla Por el Sumo Pontífice Pío VII

Por la autoridad de Dios Todopoderoso, el Padre, Hijo y Espíritu Santo; y de los santos cánones, y de la Inmaculada Virgen María madre y nodriza de nuestro Salvador; y de las virtudes celestiales, ángeles, arcángeles, tronos, dominios, papas, querubines y serafines y de todos los santos patriarcas y profetas; y de los apóstoles y evangelistas; y de los santos inocentes, quienes a la vista del Santo Cordero se encuentran dignos de cantar la nueva canción; y de los santos mártires y santos confesores, y de las santas vírgenes, y de los santos, juntamente con todos los santos elegidos de Dios, lo excomulgamos y anatematizamos, y lo secuestramos de los umbrales de la iglesia del Dios omnipotente, para que pueda ser atormentado por eternos y tremendos sufrimientos, juntamente con Datán y Avirán, y aquellos que dicen al Señor, ¡Apártate de nosotros! porque no deseamos uno de tus caminos y así como el fuego del camino es extinguido por el agua, que sea la luz extinguida en él para siempre jamás.

Que el Hijo, quien sufrió por nosotros, lo maldiga. Que el Espíritu Santo, que nos fue dado en nuestro bautismo, lo maldiga. Que la santa cruz a la cual ascendió Cristo por nuestra Salvación, triunfante de sus enemigos, lo maldiga. Que la santa y eterna Virgen María, madre de Dios, lo maldiga."Que todos los ángeles y arcángeles, principados y potestades, y todos los ejércitos celestiales, lo maldigan. Que San Juan el precursor, y San Pedro y San Pablo y San Andrés y todos los demás apóstoles de Cristo juntamente, lo maldigan. Y ojalá que el resto de sus discípulos y los cuatro evangelistas, quienes por sus predicaciones convirtieron al mundo universal, y ojalá que la santa compañía de mártires, y confesores, quienes por sus santas obras se han encontrado agradables al Dios Todopoderoso, lo maldigan.

Ojalá que el Cristo de la Santa Virgen lo condene. Ojalá que todos los santos desde el principio del mundo y todas las edades, quienes se hallan ser los amados de Dios lo condenen; y ojalá que los cielos y la tierra y todas las cosas que hay en ellos, lo condenen. Que sea condenado donde quiera que esté, en la casa o en el campo: en los caminos o en las veredas; en las selvas o en el agua, o aún en la iglesia. Que sea maldito en el vivir y en el morir; en el comer y el beber; en el ayuno o en la sed; en el dormitar o en el dormir; en la vigilia o andando; estando de pie o sentado; acostado o andando; mingiendo o cancando y en todas las sangrías. Que sea maldito interior y exteriormente. Que sea maldito en su pelo. Que sea maldito en su cerebro. Que sea maldito en la corona de su cabeza y en sus sienes, en su frente y en sus oídos; y en sus cejas y en sus mejillas; en sus quijadas y en sus narices; en sus dientes anteriores y en sus molares; en sus labios y en su garganta; en sus hombros y en sus muñecas; en sus brazos, en sus manos y en sus dedos. Que sea condenado en su pecho, en su corazón, y en todas las vísceras de su cuerpo. Que sea condenado en sus venas, en sus músculos, en sus caderas, en sus piernas, pies y uñas de los pies. Que sea maldito en todas las junturas y articulaciones de su cuerpo. Que desde la parte superior de su cabeza hasta la planta de sus pies, no haya nada bueno en él. Que el Hijo del Dios viviente, con toda la gloria de su majestad, lo maldiga, y que el cielo con todos los poderes que hay en él se subleven contra él, lo maldigan y lo condenen." "Amén. ¡Así sea! Amén".



Este edicto de excomunión fue dado a conocer al Padre de la Patria el día 29 de Julio de 1811, antes de ser pasado por las armas


From: Instituto Nacional de Formación política


...Y Sandoval Iñiguez tambien en este punto, se pone a opinar estupideces:

El Cardenal Sandoval Iñiguez, tambien en este tema mete su cuchara pues, a pesar  de ganarse una demanda por sus declaraciones contra el matrimonio (que lo unico que habria de pelear, seria que se cambie la palabra MATRIMONIO a la union gay pues El origen etimológico del término es la expresión "matri-monium" que deriva del latín "mater", que significa "madre", y "munium", que quiere decir "función, cargo", o sea, el derecho que adquiere la mujer que lo contrae para poder ser madre dentro de la legalidad) entre gays ahora se pone a opinar sobre el tema de la excomunion de Hidalgo.

El cardenal Sandoval, al afirmar que Miguel Hidalgo no fue excomulgado por iniciar y encabezar el movimiento insurgente sino por “ultrajar religiosas” , se contradice a si mismo y exhibe ignorancia en el terreno histórico.

La excomunión de Hidalgo está plenamente demostrada, pues se han publicado los documentos de su proceso, mismos que diversos autores, desde Toribio Medina (en su Historia del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisicion) hasta el conservador Lucas Alamán, reprodujeron y comentaron.

El historiador Lucas Alamán, quien fue ideólogo del conservaurismo y enemigo de Hidalgo, reconoció ese hecho, al afirmar en su Historia de Mejico que “Las armas de la Iglesia se empleaban también con el mayor empeño para reprimir la revolución. Luego de que el obispo electo de Michoacán, Abad y Queipo, tuvo conocimiento de ella, publicó el 24 de septiembre un edicto, en el que calificaba a Hidalgo y sus compañeros de perturbadores del orden público, seductores del pueblo, sacrílegos y perjuros, declaró que habían incurrido en la excomunión mayor [...]por haber atentado contra la persona y libertad del sacristán de Dolores, del cura de Chamacuero y de varios religiosos del convento del Carmen de Celaya, aprisionándolos y manteniéndolos arrestados; prohibió, bajo la misma pena de excomunion mayor, que se les diese socorro, auxilio y favor, y exhortaba y requería, bajo la misma pena, al pueblo que había sido seducido y seguía al cura con título de soldados y compañeros de armas, a que lo desamparasen y se restituyesen a sus hogares, dentro de tercer día desde el que tuviesen noticia de aquel edicto” (Lucas Alamán, Historia de Mejico, Jus, México, 1972, pp. 250-1).

Las excomuniones de las que fue objeto Hidalgo (de los arzobispos, obispos y la Inquisición), fueron por encabezar el movimiento insurgente. Si bien es cierto que éstas fulminaciones eran esencialmente políticas, su propósito principal era desacreditarlo ante el pueblo como “hereje”, “cismático”, “sacrílego”, etcétera, en el momento en que era líder de dicho movimiento.

De las 53 acusaciones que el Tribunal del Santo Oficio imputó a Hidalgo, no se documenta la relativa a ”ultrajes” a religiosas. Si Sandoval tiene un edicto de excomunión que indique este delito, que lo presente y aporte a la historiografía un aspecto inédito del prócer.

Al ser esto imposible de demostrar, Sandoval simplemente está incurriendo en el truco de desviar el tema, o refutar un punto que no es el que está en disputa (esto se llamaba antiguamente ignoratio elenchi: ignorancia de la refutación). No solo exhibe su ignorancia en el terreno histórico, sino también miente pretendiendo confundir a la opinión pública.

El punto no es si Hidalgo murió excomulgado, sino que había sido excomulgado como una medida de la jerarquía católica para combatir la revolución de Independencia que él encabezaba.

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